El arco radar

En muchos barcos, se ve una especie de “portería de fútbol”, repleta de cosas al más puto estilo quincallero o marchante trashumante de bienes. El origen, quiero suponer que es el de “colgar” las cosas que vas necesitando… En las neumáticas y lanchas, el radar de situar aquí que es el punto mas alto. Los veleros, unos si y otros no. En mi experiencia anterior, el radar junto con un soporte basculante trabaja bastante bien. Siendo realmente muy cómodo el montaje y desmontaje, sin necesidad de subir al palo. Y os preguntaréis, cuantas veces tienes que meterle mano al radar? pues en teoría, muy pocas. Pero al menos en 4 ocasiones: primer montaje, primer desmontaje, segundo montaje y segundo desmontaje de dos rádomos GMR 18 de la casa GARMIN que me salieron de malos a muy malos. La casa no te los arregla. Te hace un vale de descuento para que compres uno exactamente igual. Lo sorprendente son las horas de uso del rádomo, en el primero no debieron de llegar a 50 horas, en el segundo menos de la mitad… Yo no repito con Garmin…

Así que en esta ocasión, me he buscado un diseño “clasicón” del arco, y tengo previsto poner tres plazas solares y alguna antena.

El radar lo llevaré al mástil, a la altura de la primera cruceta, con su basculante.

Como casi todo, hasta que no está en uso real, la cosa es más o menos estética y con más o menos previsión de cómo lo usarás.

Ahí lanzo unas fotos:

 

 

preparación del arco

cerrando la banda de Er del arco

cerrando la banda de Br del arco

 

detalle del asiento de Br

 

el botalón o la delfinera

Los argentinos llaman al botalón, delfinera. Y la verdad es que el nombre no tiene desperdicio. Según los diccionarios náuticos, no es lo mismo un botalón que una delfinera.

Delfinera: Tablón ancho que se ubica en proa y que permite maniobrar las velas de proa, reemplazando al botalón.

Botalón: Palo largo que sale fuera de la embarcación, para varios usos. En vergas , bauprés , o costado.
Bauprés de una embarcación pequeña.
Mastelero de un velero grande.

Dejando atrás el tecnicismo náutico, lo que llevan la mayor parte de los veleros de altura es un híbrido entre el botalón y la delfinera, y que me perdonen los puristas. Porque, pese a ser de gran utilidad para el arraigo de las diferentes velas de proa y portantes, a nadie se le escapa el placer de verse encaramado en la “punta” del velero. Y si aparecen delfines, pues día redondo.

tubo recién cortado, aprovechando las curvas

Aprovechando el tubo del antiguo arco me he apañado un botalón/delfinera. Está sin terminar, pero este es el proceso.

los tubos lijados, listos para soldar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estamos en proceso de instalación…

Hace unas semanas que terminamos la instalación, pero por diferentes motivos, no he actualizado el blog…

El resultado, mejor que narrarlo, lo muestro en imágenes.

presentación del túnel de cadena

 

prueba de la tapa

desde la proa

a falta de la llegada del ancla Knox, para establecer la altura real

 

 

 

 

 

 

 

Instalación del piloto de viento

El gobierno de una embarcación es muy divertido si sales un rato a navegar, pero se me hace pesado estar más de dos horas al frente del timón. Y se que no soy el único… Así que, desde siempre, se han buscado fórmulas para que haya a bordo un infatigable timonel, día y noche, que nos permita disponer de nuestro tiempo. Pilotos de viento, más o menos rudimentarios, con la botavara y elásticos, pilotos eléctricos…  lo cierto es que si uno planea largas travesías, necesita “alguien” que haga las horas muertas en cualquier circunstancia llevando el rumbo. Si bien es cierto que los pilotos eléctricos, han dado un paso de gigante, y ahora apenas consumen, que son discretos en espacio y en precio y sobre todo, son fiables. No deja de ser, a mi juicio, un elemento indispensable el piloto de viento para una travesía larga. Un piloto independiente, ajeno a los amperios y a cables sulfatados… y fiel al ángulo con el viento.

Un piloto eléctrico, necesita que le digas los grados a los que quieres ir, es decir, necesita un destino concreto. Entonces, independientemente del viento, te llevará a ese destino, con mayor o menor abatimiento, y siempre que le vayas ajustando las velas. Sin embargo, un piloto de viento, necesita que se trime -ajuste- con respecto al viento. Al ángulo que forma tu rumbo con la dirección del viento. Si el viento rola, el rumbo también cambiará. La verdad es que no es muy práctico en mares interiores con los vientos tan “variables y sucios”, pero en un mar abierto, con el viento establecido y velero equilibrado te guiará sin apenas tocarlo.

Hace unos meses, muchos meses, apareció un anuncio en La Taberna del Puerto, de un cofrade que vendía, a buen precio, un piloto de la marca argentina South Atlantic, modelo S600. En principio, es el siguiente modelo al que yo necesitaba por desplazamiento de la embarcación, pero… era una buena oportunidad. Y estaba en Málaga, que me pillaba de camino….

Bueno, en enero de 2017, me puse manos a la obra, para preparar la popa del Nerea para alojar el piloto.

Como no quería que sobresaliera de la popa, por aquello de la eslora máxima, decidí hacerle un hueco a medida… así que lo primero que hicimos fue sacar la plantilla de corte para un tubo de ese diámetro con respecto a los ángulos de las dos caras de la popa.

Cortado con el plasma de forma bastante rápida y limpia, procedimos a cerrar con una chapa de 5mm el agujero. Soldar los dos cadenotes que sujetarán la parte inferior del piloto. Soldar nuevamente el cadenote del backstay y retrasarlo unos 70 mm, con lo que apenas varía el ángulo diseñado por Van de Stadt. A falta de los brazos superiores, que los colocaré cuando acabe el trasiego de planchas de madera de arriba abajo…

espejo de popa con cadenote de backstay y marcada la línea de corte

otra perspectiva de la línea de corte

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Linea de corte completa, vista desde abajo

vista desde el interior del barco del corte con el plasma.

 

 

 

 

 

 

corte realizado

el trozo cortado, con el cadenote

 

 

 

 

 

 

hueco realizado con ranura para el nuevo

cadenote del backstay

presentado la nueva chapa de cierre y el nuevo cadenote

 

 

 

 

 

 

soldando unos cordones

soldadura del nuevo cadenote del backstay

 

 

 

 

 

 

detalle de la soldadura del cadenote

piezas soldadas y repasadas

 

cadenotes inferiores del piloto de viento

detalle de los cadenotes

 

 

piloto colocado

el piloto desde la aleta de Er.

Portillos de la banda de Estribor

Durante las primeras semanas de diciembre de 2016 se produjeron las lluvias más fuertes en décadas en la zona del Campo de Gibraltar y Málaga. Campos, viviendas anegadas. Varios fallecidos…

Y cada día me despertaba con la imagen de los cubos de agua bajo los portillos… Así que como ya había comprado los tornillos que me hacían falta y me habían llegado dos portillos nuevos, para poder instalar los otros 6 de estribor, me tomé un par de días libres en el trabajo, para juntarlos con un finde y me bajé a Tarifa.

Uno de los cubos debía de tener unos 6 litros de agua, pero salvo algo de agua en la zona del motor, que debió de entrar por la ventilación de la puerta de acceso, todo estaba en orden.

De nuevo, busco el centro. Agujeros y desde el primero al último y tiro el cordino. La distribución es diferente a  la de la otra banda. Es decir, no guardan simetría… Como se que esto es casi un tema tabú entre los armadores… hice mío el argumento de Gregory, ¿Cuándo ves las dos amuras a la vez? Y la verdad es que la primera vez que se lo escuché me pareció un sacrilegio, pero tiene razón, sobre todo porque las necesidades de visión un ventilación en cada banda son diferentes.

Banda de Er abiertos los huecos de los portillos y repasados con la amoladora

visión gral. de la banda de Er

los portillos de la ducha

de proa a popa, salón, dos para mesa de cartas, otros dos para ducha y baño, y el último también del baño.

portillo del interior del doghouse

Esta vez, repetimos operación con Jimmy y el plasma, Ian esta vez sujetando la guía de madera y yo a dentro del barco para lo del fuego, que resultó menos aparatoso que la primera vez…

Además abrí dos portillos más en el interior del doghouse, pero fuera de la bañera. En la bañera no voy a colocar ningún portillo, porque me rebajaría bastante la zona de seguridad en caso de inundación de la bañera.

Cuatro días muy productivos. Ya no entra agua por ninguno, todos los portillos llevan sus tornillos correspondientes.

Progresando…

Los portillos de babor

Hasta ahora, no había querido hacer la apertura de los portillos laterales, porque he visto demasiados barcos que una o dos escotillas eran compartidas por dos estancias diferentes… problemas de los cálculos de los mamparos… Y yo hasta que no tuviera clara la distribución, no he querido abrir este melón.

El mes de noviembre me pareció un buen mes para abrir. El salón está encaminado y lo siguiente es el cerramiento del motor, la colocación del depósito principal de gasoil y empezar a esbozar el camarote de popa y el atelier… Así que aprovechando que el plasma tiene picos nuevos y corta fino, hago los preparativos para dibujar los huecos donde irán encastrados los portillos. El espacio entre las cuadernas es de 400mm, pero como son “T” el espacio real es de apenas 340mm, un margen de unos 5-8 mm por cada lado…

Primero busco el centro de cada espacio y lo taladro con una broca de 5mm. Entre el primer y último agujero coloco un coordino y compruebo que el cordino pasa por encima de todos los agujeros. Si es así, ya puedo dibujar en el casco con una matriz en positivo de madera y un rotulador indeleble por dónde cortaré con el plasma.

Al día siguiente Gregory me adjudica para que me ayuden en el corte a Jimmy y a Ian. Yo sujeto el negativo de madera por dónde tendrá que recorrer el pico del plasma, Jimmy será el encargado de manejar el plasma. E Ian, en el interior, vigilando que no se prenda fuego, pese a que hemos cubierto de tela inífuga la zona de corte, no nos libramos de unas buenas llamaradas…

Se abrió la banda de Br con 6 portillos. Para la siguiente vez, abriremos las 6 de Er. otros  dos interiores al doghouse y los dos hatches pequeños de 200×200 en la parte alta del doghouse…

A la hora de colocar los portillos me doy cuenta de que no tengo tornillos suficientes para todos, ya que cada portillo necesita de al menos 7 tornillos de M4-20 avellanados de inox. y sólo tengo 30 tornillos. Así que opto por dejar medio colocados los tornillos y satisfacer la estanqueidad con un  generoso aporte de Sika. El resultado tras la prueba de los cubos de agua es que por los portillos de más a proa, entran unas gotas de agua…

El domingo temprano por la mañana, le doy más Sika y espero a que no llueva demasiado. Aun así, coloco unos cubos bajo las futuras goteras…

en progreso…

Marcando el centro de los espacios de Babor desde dentro del barco, para colocar los portillos

Portillo, marcado con rotulador negro en cubierta. El trazo interior es el cortado con el plasma, 15 mm más pequeño.

Banda de Br con los portillos marcados para su corte

portillos visto desde dentro. Se puede apreciar los daños de la cubierta de corcho producidos por el plasma durante el corte

portillo colocado…al fondo el velero de Horacio.

 

Camarote de proa. Parte II

 Tras una parada de casi 5 meses sin dedicarme en pleno al Nerea, por fin me puedo escapar a Tarifa a continuar.

Una parada necesaria para poder solventar una serie de flecos que tenía pendientes en Madrid y que en el conjunto de este viaje son tan necesarios como acabar el velero. Así que tuve que priorizar y con gran pesar, dejar aparcada mi querida hojalata

Pero llegó mayo, con sus flores y demás y me planté en Tarifa 18 días. La verdad es que me pasé unas buenas horas, limpiando la sentina de restos de corcho y cola. Volví a subir las maderas del plan, a bordo, colocar cada plancha en su sitio, previa instalación de unas tiras de caucho en las cuadernas, para que las maderas descansen sobre algo “esponjoso” y no hagan demasiado ruido.

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Tiras de caucho negro entre el plan y las cuadernas

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Tras tener el piso colocado y dejar de correr riesgos de rotura de tobillo, me puse a colocar el trabajo que tenía avanzado en el camarote de proa. Como había pasado tanto tiempo, me costó un poco volver a encajar cada cosa en su sitio… Y con el corcho llenando cada recoveco, tuve que ampliar los rebajes de las cuadernas para que todo volviera a encajar como antes del aislamiento.

Con todo colocado, la verdad es que me quedé en blanco pensando cómo poder colocar las chapas de contrachapado de 6 mm que harán de base a las tiras de bambú que quiero que sean las “paredes” del camarote. Al final, tras darle muchas vueltas y con ayuda de Gregory, decido ir por el camino tradicional, que es el de colocar unos listones donde apoyar las chapas. Aprovechando la visita a una de las carpinterías de Algeciras, me compro unos listones de pino, que posteriormente los epoxibilizo por si algún bicho tiene hambre…

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listones en Er

 

Empiezo a colocar los tablones, de la parte superior a la cama, una vez que tengo esto, coloco el trozo de mamparo pequeño que separará el camarote de proa del resto del velero.

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Una vez que tengo las paredes, levanto los mondaderos, una especie de cajones laterales de acceso superior, donde poder guardar pequeñas cosas. Además son de unos 400 mm de alto, para que los hombros puedan tener superficie donde apoyarse en caso de escora,  teniendo en cuenta la altura de sombre y colchón.

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Antes de continuar, veo que tengo que desmontar, de nuevo, todo lo que he avanzado. ¿El motivo? que si quiero poder revestir la parte inferior de la cama, destinada al almacenaje y que el corcho no se me vaya por culpa de los roces de las cosas, tengo que forrarlo antes.

Así que de nuevo pienso que el destornillador eléctrico es el mejor invento de la humanidad…

Y me dispongo a medir y cortar los laterales de la parte baja. Aquí la curva del casco es algo más compleja que en la parte alta. Así que tras cortar mal dos partes, y chequear las medidas varias veces, no consigo entender porqué me quedo corto en alguna esquina.

La verdas es que estuve bastantes minutos dándole vueltas al tema… hasta que me vino a la cabeza Mercator y sus proyecciones cilíndricas. Sin querer, me vino a la cabeza este matemático y empecé a entender que para que me encajaran las piezas, una vez curvadas, debía de estirar algunas de sus partes y deformarlas un poco… Si bien a ojo y con cartulinas… pero empezaba a acercarme…

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Interior del espacio de estiba bajo la cama de proa, con todas las maderas forradas con Polyrey gris

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El recubrimiento de la madera lo hago encolando un producto de la casa Polyrey, que es del tipo Formica, pero aparentemente más resistente. Y como había en el astillero una plancha y media de este gris, me decidí por usarlo para este interior.

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Una muestra de tiras de bambú, para ver cómo queda

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