La cocina

Uno de los requisitos para no sufrir daños durante la navegación es estar “encajonado” en el lugar donde trabajes en el interior del velero.

La cocina, por motivos obvios es una de las zonas más delicadas. Líquidos muy calientes, herramientas punzantes y/o cortantes, fuego, gas… vamos un cóctel difícil de controlar.

Por eso, entre todos los diseños de cocinas en veleros, el más acertado, según mi propio criterio es el de tener una cocina en forma de U. Así se diseñó y así la construimos. De momento, sólo tenemos una de las “patas” de la U, ya que la que la  cierra, también nos cerraría  el espacio para construir el cuarto de baño. Además, esa separación de apenas 400mm de ancho será el congelador, así que la construcción es relativamente ajena al resto.

Dejo abierto este post para poder ir completándolo a medida que se vayan instalando los componentes de ésta. Por ahora tenemos, la lateral pegado al casco, con tres cajones, la cocina  Dometic de tres fuegos basculante con horno, el espacio del frigorífico y por otra parte el frigo construido por Clemente en Boeza en el Bierzo de inox. 316 de 1.5mm

zona destinada a la cocina con el forro a medio poner y la estructura de perfiles de aluminio de 30mm presentada

zona de la cocina preparada para trabajar en ella

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

la estructura de perfil de aluminio de 30mm colocada

 

una parte de la cocina panelada

 

 

 

 

 

 

 

 

La zona de la cocina y horno recubierta con chapa de inoxidable 316

diseño en Rinho de la nevera

detalle con medidas

La caja del frigorifico de 120 litros. con dos cajones superiores. Acero inoxidable

Portillos de la banda de Estribor

Durante las primeras semanas de diciembre de 2016 se produjeron las lluvias más fuertes en décadas en la zona del Campo de Gibraltar y Málaga. Campos, viviendas anegadas. Varios fallecidos…

Y cada día me despertaba con la imagen de los cubos de agua bajo los portillos… Así que como ya había comprado los tornillos que me hacían falta y me habían llegado dos portillos nuevos, para poder instalar los otros 6 de estribor, me tomé un par de días libres en el trabajo, para juntarlos con un finde y me bajé a Tarifa.

Uno de los cubos debía de tener unos 6 litros de agua, pero salvo algo de agua en la zona del motor, que debió de entrar por la ventilación de la puerta de acceso, todo estaba en orden.

De nuevo, busco el centro. Agujeros y desde el primero al último y tiro el cordino. La distribución es diferente a  la de la otra banda. Es decir, no guardan simetría… Como se que esto es casi un tema tabú entre los armadores… hice mío el argumento de Gregory, ¿Cuándo ves las dos amuras a la vez? Y la verdad es que la primera vez que se lo escuché me pareció un sacrilegio, pero tiene razón, sobre todo porque las necesidades de visión un ventilación en cada banda son diferentes.

Banda de Er abiertos los huecos de los portillos y repasados con la amoladora

visión gral. de la banda de Er

los portillos de la ducha

de proa a popa, salón, dos para mesa de cartas, otros dos para ducha y baño, y el último también del baño.

portillo del interior del doghouse

Esta vez, repetimos operación con Jimmy y el plasma, Ian esta vez sujetando la guía de madera y yo a dentro del barco para lo del fuego, que resultó menos aparatoso que la primera vez…

Además abrí dos portillos más en el interior del doghouse, pero fuera de la bañera. En la bañera no voy a colocar ningún portillo, porque me rebajaría bastante la zona de seguridad en caso de inundación de la bañera.

Cuatro días muy productivos. Ya no entra agua por ninguno, todos los portillos llevan sus tornillos correspondientes.

Progresando…

Los portillos de babor

Hasta ahora, no había querido hacer la apertura de los portillos laterales, porque he visto demasiados barcos que una o dos escotillas eran compartidas por dos estancias diferentes… problemas de los cálculos de los mamparos… Y yo hasta que no tuviera clara la distribución, no he querido abrir este melón.

El mes de noviembre me pareció un buen mes para abrir. El salón está encaminado y lo siguiente es el cerramiento del motor, la colocación del depósito principal de gasoil y empezar a esbozar el camarote de popa y el atelier… Así que aprovechando que el plasma tiene picos nuevos y corta fino, hago los preparativos para dibujar los huecos donde irán encastrados los portillos. El espacio entre las cuadernas es de 400mm, pero como son “T” el espacio real es de apenas 340mm, un margen de unos 5-8 mm por cada lado…

Primero busco el centro de cada espacio y lo taladro con una broca de 5mm. Entre el primer y último agujero coloco un coordino y compruebo que el cordino pasa por encima de todos los agujeros. Si es así, ya puedo dibujar en el casco con una matriz en positivo de madera y un rotulador indeleble por dónde cortaré con el plasma.

Al día siguiente Gregory me adjudica para que me ayuden en el corte a Jimmy y a Ian. Yo sujeto el negativo de madera por dónde tendrá que recorrer el pico del plasma, Jimmy será el encargado de manejar el plasma. E Ian, en el interior, vigilando que no se prenda fuego, pese a que hemos cubierto de tela inífuga la zona de corte, no nos libramos de unas buenas llamaradas…

Se abrió la banda de Br con 6 portillos. Para la siguiente vez, abriremos las 6 de Er. otros  dos interiores al doghouse y los dos hatches pequeños de 200×200 en la parte alta del doghouse…

A la hora de colocar los portillos me doy cuenta de que no tengo tornillos suficientes para todos, ya que cada portillo necesita de al menos 7 tornillos de M4-20 avellanados de inox. y sólo tengo 30 tornillos. Así que opto por dejar medio colocados los tornillos y satisfacer la estanqueidad con un  generoso aporte de Sika. El resultado tras la prueba de los cubos de agua es que por los portillos de más a proa, entran unas gotas de agua…

El domingo temprano por la mañana, le doy más Sika y espero a que no llueva demasiado. Aun así, coloco unos cubos bajo las futuras goteras…

en progreso…

Marcando el centro de los espacios de Babor desde dentro del barco, para colocar los portillos

Portillo, marcado con rotulador negro en cubierta. El trazo interior es el cortado con el plasma, 15 mm más pequeño.

Banda de Br con los portillos marcados para su corte

portillos visto desde dentro. Se puede apreciar los daños de la cubierta de corcho producidos por el plasma durante el corte

portillo colocado…al fondo el velero de Horacio.

 

El salón. Le carré

Esta zona también se conoce como el carré, del francés. Para la zona del salón del Nerea, había pensado en hacer el piso -plan- en un plano más elevado al resto del barco. Unos 100mm. Esto, da varias ventajas, pese a lo insignificante de la altura.

Primero se gana una zona de estiba en la zona baja. Además, hacemos una separación apenas perceptible pero real del resto de la embarcación. Hay que tener en cuenta que esto es la gran zona, donde se comparte espacio entre la cocina, el salón y la zona de gobierno o mesa de cartas.

Esta zona, por lo tanto es  la más polivalente de un velero, más si este está destinado a la navegación oceánica. No sólo es dónde comes, ves una peli, charlas con los amigos, lees, miras las guías y derroteros, haces la siesta… sino que en travesías largas, la mesa se baja y se convierte en una enorme cama, en el centro del barco, dónde poder hacer las guardias, sin meterte en el aislamiento de un camarote. Con la mesa de cartas y el control del velero a menos de dos metros. No recuerdo si era Cocua Ripoll en su magnífico libro Un paseo por el Mundo, que lo definía como “la pulguera“. Una especie de nido donde poder hacer el perro…

Bueno, todo esto aun no se puede ver. Durante el mes de septiembre, hemos construido el piso elevado. Las tapas de sentina y la estructura de los asientos y respaldos. Poco a poco añadimos la cobertura de los cadenotes en madera… estamos en progreso. Porque hemos estudiado los libros de diseño y arquitectura sobre la anchura confortable del asiento, la forma y radio de los bordes, el ángulo confortable para comer, o para descansar de los respaldos… en fin, un montón de cálculos a los que someter los espacios de a bordo, para poder ajustarnos lo máximo al máximo confort, dentro de nuestro espacio.

levantando el suelo 100mm

levantando el suelo 100mm

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carpintería interior

zona pintada y con las tapas

zona pintada y con las tapas

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suelo puesto y avanzando

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casi terminado…

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detalle de la zona de llenado de agua del depósito de Br

detalle del interior de los armarios de los respaldos

detalle del interior de los armarios de los respaldos

 

Mamparo de proa

Y cerramos el camarote de proa… colocar el mamparo de proa, es un paso más. Con muchos tropiezos, pero avanzando… es un paño enorme, para ajustar, para chequear, para colocar el Polyrey, para engalletar y para encolar… pero al final, colocado. Faltan los remates para poder calificarlo…

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mamparo sin Polyrey

 

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Mamparo con Polyrey

 

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Camarote de proa. Parte II

 Tras una parada de casi 5 meses sin dedicarme en pleno al Nerea, por fin me puedo escapar a Tarifa a continuar.

Una parada necesaria para poder solventar una serie de flecos que tenía pendientes en Madrid y que en el conjunto de este viaje son tan necesarios como acabar el velero. Así que tuve que priorizar y con gran pesar, dejar aparcada mi querida hojalata

Pero llegó mayo, con sus flores y demás y me planté en Tarifa 18 días. La verdad es que me pasé unas buenas horas, limpiando la sentina de restos de corcho y cola. Volví a subir las maderas del plan, a bordo, colocar cada plancha en su sitio, previa instalación de unas tiras de caucho en las cuadernas, para que las maderas descansen sobre algo “esponjoso” y no hagan demasiado ruido.

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Tiras de caucho negro entre el plan y las cuadernas

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Tras tener el piso colocado y dejar de correr riesgos de rotura de tobillo, me puse a colocar el trabajo que tenía avanzado en el camarote de proa. Como había pasado tanto tiempo, me costó un poco volver a encajar cada cosa en su sitio… Y con el corcho llenando cada recoveco, tuve que ampliar los rebajes de las cuadernas para que todo volviera a encajar como antes del aislamiento.

Con todo colocado, la verdad es que me quedé en blanco pensando cómo poder colocar las chapas de contrachapado de 6 mm que harán de base a las tiras de bambú que quiero que sean las “paredes” del camarote. Al final, tras darle muchas vueltas y con ayuda de Gregory, decido ir por el camino tradicional, que es el de colocar unos listones donde apoyar las chapas. Aprovechando la visita a una de las carpinterías de Algeciras, me compro unos listones de pino, que posteriormente los epoxibilizo por si algún bicho tiene hambre…

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listones en Er

 

Empiezo a colocar los tablones, de la parte superior a la cama, una vez que tengo esto, coloco el trozo de mamparo pequeño que separará el camarote de proa del resto del velero.

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Una vez que tengo las paredes, levanto los mondaderos, una especie de cajones laterales de acceso superior, donde poder guardar pequeñas cosas. Además son de unos 400 mm de alto, para que los hombros puedan tener superficie donde apoyarse en caso de escora,  teniendo en cuenta la altura de sombre y colchón.

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Antes de continuar, veo que tengo que desmontar, de nuevo, todo lo que he avanzado. ¿El motivo? que si quiero poder revestir la parte inferior de la cama, destinada al almacenaje y que el corcho no se me vaya por culpa de los roces de las cosas, tengo que forrarlo antes.

Así que de nuevo pienso que el destornillador eléctrico es el mejor invento de la humanidad…

Y me dispongo a medir y cortar los laterales de la parte baja. Aquí la curva del casco es algo más compleja que en la parte alta. Así que tras cortar mal dos partes, y chequear las medidas varias veces, no consigo entender porqué me quedo corto en alguna esquina.

La verdas es que estuve bastantes minutos dándole vueltas al tema… hasta que me vino a la cabeza Mercator y sus proyecciones cilíndricas. Sin querer, me vino a la cabeza este matemático y empecé a entender que para que me encajaran las piezas, una vez curvadas, debía de estirar algunas de sus partes y deformarlas un poco… Si bien a ojo y con cartulinas… pero empezaba a acercarme…

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Interior del espacio de estiba bajo la cama de proa, con todas las maderas forradas con Polyrey gris

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El recubrimiento de la madera lo hago encolando un producto de la casa Polyrey, que es del tipo Formica, pero aparentemente más resistente. Y como había en el astillero una plancha y media de este gris, me decidí por usarlo para este interior.

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Una muestra de tiras de bambú, para ver cómo queda

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