La cubierta Part. I

Las cubiertas son cada una de las superficies -suelos-  de una embarcación que, a diferentes alturas respecto de la quilla, afirmados sobre los baos, dividen el buque horizontalmente. El espacio entre cubiertas lo denominaremos entrepuente.

En embarcaciones deportivas o de eslora contenida la cubierta es la superficie horizontal pisable más alta. Es decir, la cubierta principal o de intemperie, de una embarcación de más eslora. O más sencillo aún, lo que se ve del barco si lo miras desde arriba.

En la cubierta van asentados los diferentes utensilios de acastillaje, el mástil (si no es pasante), los winches, los portillos, etc…

En el Nerea la cubierta es de aluminio, como el resto de la embarcación. La chapa es de 4mm con áreas de 5. En los pasillos y otras zonas se reforzó por iniciativa de MintYachts, siendo aprobado por el homologador el aumento de estructura frente a los planos constructivos aportados por Van de Stands.

Durante el tiempo que ha pasado desde que se construyó hasta hace pocas semanas, el proyecto ha estado sufriendo los rigores de la intemperie. Por lo que el aluminio estaba “sucio”. En la fase de preparación para pintar la cubierta, se optó por trabajar insitu. Para ello se construyó una estructura de acero y se recubrió con una lona de 15×20 metros. En la banda de Er, se usó de base la parte alta del contenedor de 40´dónde guardo mis herramienta y materiales. En previsión del viento dominante en Tarifa, que es siempre fuerte, se decidió usar sacos de grava fina de 20 kg. cada uno para mantener la lona en su sitio. La zona del cierre de proa, después de un par de formas diferentes, se optó por tensar la lona con pequeños polipastos a la cuna del Nerea y a las barras transversales.

sobre el contenedor

Nerea bajo palio

Y como no pudo ser de otra manera, desde que se colocó la lona no ha dejado de soplar de Sur o de Poniente, con días duros de hasta 50 nudos. Lo que obliga a reconocer los sacos de grava casi a diario y de usar alternativas para evitar que la lona cargue con viento.

Una vez que estamos a cubierto, el proceso es el siguiente. Limpieza del aluminio, lijado con roto orbital G40 hasta dónde llegue la máquina, aplicación de ácido fosfórico  H3PO4  .

El ácido fosfórico se diluye con agua lo que provoca su activación y facilita el trabajo de limpieza. Se frota con estropajo o con cepillo de metal para limpiar bien los cordones de soldadura. Nunca en sentido de vaivén, siempre en el mismo sentido. De esta forma la “porquería” no se restriega por la zona.

Una vez que está limpio, se aclara con abundante agua y un jabón neutro con desengrasante. Una vez seco, aplico una primera mano de Penguard Primer de Jotun. Posteriormente una segunda mano, generosa del mismo primer de Jotun.

Doghouse lijado, a falta del ácido

 

 

 

 

 

 

detalle de lijado y ácido

doghouse con la primera mano de Penguard Primer de Jotun 

Mesa de cartas

Inmediatamente a proa del cuarto de baño está la zona de gobierno o mesa de cartas. Es la zona en la que pasaremos mucho tiempo estableciendo la derrota de la embarcación, comunicándonos por radio donde está el control de los sistemas de navegación del velero.

La mesa de cartas es por lo tanto, una de las zonas más sensibles. El muchos diseños de embarcaciones de crucero de día o de regata, tiende a tener una presencia mínima. Hay diseños donde uno se sienta en sentido de la marcha del barco, o en sentido contrario a la marcha o mirando a una de las dos bandas. Asientos que son parte de los asientos del salón, o el extremo de una conejera. En fin, parece que los diseñadores piensan en la mesa de cartas en última instancia.

Para mi, cuando pensé en cambiar de barco para tener un proyecto de navegación de altura, una de las líneas rojas que me auto-impuse fue que la mesa de cartas estuviera proporcionada y, en sentido a la marcha del velero.

Luego vino la realidad de los espacios disponibles, me hizo explorar diferentes ideas. Al final, modificando la composición de la banda de Estribor y, elevando la zona de la mesa de gobierno, me dio para poder construir la mesa de cartas en sentido a la marcha.

Aun no está terminada, lo que muestro a continuación son las maderas “base” cortadas. Iré contando y mostrando los avances a medida de que avance…

el espacio destinado a la mesa de cartas y otros armarios

otra vista del espacio de la mesa de cartas

 

 

 

 

 

 

 

construyendo la base del suelo

presentando la forma básica

 

 

 

 

 

 

 

fijando uno de los lados al mamparo trasero de la mesa de cartas

presentación de las “tapas” principales de la mesa de cartas

 

 

 

 

 

 

 

fragmento del “libro del barbudo” con las dimensiones óptimas en la construcción, en este caso, de la mesa de cartas

El cuarto de baño

Una de las decisiones que más se sufren a bordo es la distribución inicial del interior del barco. Compaginar la comodidad con la funcionalidad es una tarea que lleva muchos croquis, tiempo, consultas y rectificaciones. Y de vuelta al inicio…

En mi experiencia con mis dos veleros anteriores, una de las cosas que echaba de menos era el confort de poder darte una ducha en el interior del barco sin tener que mojar todo el cuarto de baño. Así que desde un principio pensamos en tener un espacio dedicado en exclusiva a la ducha.

Este espacio, dado el tamaño de la embarcación, debía de ser lo suficientemente pequeño para no desperdiciar el escaso espacio y lo suficientemente grande para poder tener una higiene sin hacer contorsiones.

Además, el espacio dedicado al tanque de aguas negras, en cumplimiento con la normativa MARPOL, las tuberías, lavamanos,  WC y armario húmedo para los trajes de agua comen rápidamente el sitio destinado al cuarto de baño.

La zona elegida es la más próxima a la escalera de bajada en Estribor. Justo frente a la cocina. El cuarto de baño, además, dará acceso al atelier del velero.

Lo primero fue colocar los mamparos divisorios. Para ello, hacemos la imprescindible maqueta de formas del casco 1:1. Usamos chapa de madera de 3 mm. Y el lado más alto, de casi 2000mm usamos un perfil de aluminio para asegurarnos la recta de altura.

Una vez hallada la forma, lo llevamos sobre la plancha real para cortarla. En esta ocasión y, por estar en una zona especialmente húmeda, vamos a dejar de lado el contrachapado marino y vamos a colocar un material compuesto por un material sintético prensado con alguna resina y terminado en una superficie blanca que comercializa la casa bajo el nombre de Fundermax. Inalterable al agua y ultraresistente. Veremos…

Cortamos y lo colocamos…

Así con los tres mamparos… que quedan fijados a sus cuadernas respectivas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

el Mamparo que espera la ducha del resto del cuarto de baño, tiene un poco más de trabajo encanto a los ajustes. Así que decido hacer un provisional de DM para no cortar el Fundermax alegremente, y que es bastante más caro que el tablero marino.

Mamparito de DM entre la ducha y el resto del cuarto de baño

Mamparito definitivo de Fundermax, entre la ducha y el resto del cuarto de baño

Después de colocar el resto de las placas de aislamiento, toca el forro. En este caso también de Fundermax, pero en esta ocasión de 3mm en vez de los 6 de los mamparos. Pero antes de cortar los definitivos, lo hago en contrachapado de 3mm. El resultado del proceso y del final es este:

forro de la ducha de contrachapado de 3mm

 

 

 

 

 

 

 

forro de contrachapado de la ducha de 3mm

Forro definitivo de la ducha de Fundermax 3 mm

Forro definitivo de la ducha en Fundermax

Como la forma del plato de ducha no es regular, se toman medidas y se hace de aluminio con terminación de masilla. Este es el proceso:

Primer acercamiento al plato de ducha

Plato de ducha soldado.

 

plato de ducha terminado con sumidero. Acabado en aluminio

detalle del sumidero

plato de ducha con imprimación y masilla listo para pintar

detalle de la esquina del sumidero con masilla para ayudar a que todo el agua desagüe con facilidad

Esto es el inicio del cuarto de baño. Aun queda colocar los tubos de los grifos de fondo, el tanque de aguas grises, el de aguas negras, muebles, WC… iré ampliando el proceso a medida que lo vaya haciendo…

Mindfulness o el lijado de la obra muerta

Mindfulness o el lijado de la obra muerta

Hace un par de semanas estaba debatiendo conmigo mismo si “ganar” o “perder” 250mm en el asiento de la zona de gobierno, en favor de la ducha. A ratos, ganaba la ducha a ratos la mesa de cartas…

Pero como no me decidía, opté por dejar “madurar” el resultado de tan difícil dilema con una actividad que me tuviera la neurona plenamente concentrado.

Así que llegue a la conclusión de que, no había mejor forma de concentrarme que en el consabido repetido de las acciones del cuerpo o repetir incansablemente un mantra. Para no entrar en temas que se alejan estrepitosamente de las líneas de este blog de construcción de un velero de aluminio, y aprovechando que quería inaugurar el, espero que tramo final, decidí lijar la obra muerta.

La voz anglosajona MINDFULNESS, para designar el clásico indio de Vipassana , para intentar ver la cosas tal y como son y no ver lo que nuestra imaginación se empeña en mostrarnos.

Explicado por un profano y de manera burda es la forma de llegar a la iluminación a través de la concentración. Existe en todas las religiones desde las semíticas hasta el sintoísmo.

En mi caso, yo alcancé la iluminación a través de la lija de grado 40 y la rotorbital… dándole un nuevo aspecto a la obra muerta

inicio de la primera fase de lijado de la obra muerta

Estado del aluminio antes y después de dos sesiones de lijado

 

Primera pasada de lija.

Primera pasada de lija. Grano 40. Banda de Br.

babor tras dos pasadas de lijadora. La segunda con rotorbital. Le falta una tercera con un grano fino y un poco de agua.

 

mi ropa de “meditar”

Bromas aparte, aunque muchos dejan esta fase para el final, yo he decidido dar avance por aquí por el atasco que tuve en la habilitación de la banda de estribor, aprovechando que el efecto es “brillante” muy de acuerdo a esta nueva fase de trabajo a pleno rendimiento durante el próximo 2018.

 

El arco radar

En muchos barcos, se ve una especie de “portería de fútbol”, repleta de cosas al más puto estilo quincallero o marchante trashumante de bienes. El origen, quiero suponer que es el de “colgar” las cosas que vas necesitando… En las neumáticas y lanchas, el radar de situar aquí que es el punto mas alto. Los veleros, unos si y otros no. En mi experiencia anterior, el radar junto con un soporte basculante trabaja bastante bien. Siendo realmente muy cómodo el montaje y desmontaje, sin necesidad de subir al palo. Y os preguntaréis, cuantas veces tienes que meterle mano al radar? pues en teoría, muy pocas. Pero al menos en 4 ocasiones: primer montaje, primer desmontaje, segundo montaje y segundo desmontaje de dos rádomos GMR 18 de la casa GARMIN que me salieron de malos a muy malos. La casa no te los arregla. Te hace un vale de descuento para que compres uno exactamente igual. Lo sorprendente son las horas de uso del rádomo, en el primero no debieron de llegar a 50 horas, en el segundo menos de la mitad… Yo no repito con Garmin…

Así que en esta ocasión, me he buscado un diseño “clasicón” del arco, y tengo previsto poner tres plazas solares y alguna antena.

El radar lo llevaré al mástil, a la altura de la primera cruceta, con su basculante.

Como casi todo, hasta que no está en uso real, la cosa es más o menos estética y con más o menos previsión de cómo lo usarás.

Ahí lanzo unas fotos:

 

 

preparación del arco

cerrando la banda de Er del arco

cerrando la banda de Br del arco

 

detalle del asiento de Br

 

el botalón o la delfinera

Los argentinos llaman al botalón, delfinera. Y la verdad es que el nombre no tiene desperdicio. Según los diccionarios náuticos, no es lo mismo un botalón que una delfinera.

Delfinera: Tablón ancho que se ubica en proa y que permite maniobrar las velas de proa, reemplazando al botalón.

Botalón: Palo largo que sale fuera de la embarcación, para varios usos. En vergas , bauprés , o costado.
Bauprés de una embarcación pequeña.
Mastelero de un velero grande.

Dejando atrás el tecnicismo náutico, lo que llevan la mayor parte de los veleros de altura es un híbrido entre el botalón y la delfinera, y que me perdonen los puristas. Porque, pese a ser de gran utilidad para el arraigo de las diferentes velas de proa y portantes, a nadie se le escapa el placer de verse encaramado en la “punta” del velero. Y si aparecen delfines, pues día redondo.

tubo recién cortado, aprovechando las curvas

Aprovechando el tubo del antiguo arco me he apañado un botalón/delfinera. Está sin terminar, pero este es el proceso.

los tubos lijados, listos para soldar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estamos en proceso de instalación…

Hace unas semanas que terminamos la instalación, pero por diferentes motivos, no he actualizado el blog…

El resultado, mejor que narrarlo, lo muestro en imágenes.

presentación del túnel de cadena

 

prueba de la tapa

desde la proa

a falta de la llegada del ancla Knox, para establecer la altura real