Camarote de proa. Parte III

Durante junio volvemos al ataque…

De por si, ya es bastante tedioso el trabajar a trompicones, frente a una rutina periódica… Se pierde la concentración y las piezas ya no encajan… En ocasiones las ideas maduran, pero lo habitual es que se pierdan en un vago recuerdo de que habías encontrado la solución y varias semanas más tarde, no las encuentras en el disco duro cerebral… y como me conozco uso la libreta  y anoto cosas… pero en plan tan esquemático que luego, no llego a la plenitud de la idea  de cuando estaba fresco …

Bueno, además de todo esto, y sus desagradables sorpresas, te encuentras que a la hora de desmontar, lo que pensaste que dejaste perfectamente definido, como BR+SUP+PROA, no coincide. Es decir, llevas la chapa a babor (BR), a la parte alta (SUP) de proa, y le falta o le sobra X. Y es que a posteriori y viendo lo pasado, uno apunta las cosas una vez desmontada la chapa de turno y no cuando está puesta. A veces, coincide que el lado dónde se escribe con el lápiz es la cara externa y otras no… debería de haber apuntado esto cuando estaba atornillada…

En muchos casos, no pasa de darle la vuelta a la chapa y a correr… pero como Ley de Murphy es implacable el error se manifiesta en la chapa más grande. Es decir la central de la base de la cama… una vez que se han abierto los registros, se le ha dado tropecientas manos de barniz y colocado los refuerzos para la bisagra… Por suerte, el barco es de simetría perfecta, pero no deja de haber milímetros de diferencia, que hace que salten una vez está todo ajustado y veas que el canto exterior, donde reposará el cierre de popa de la cama tiene una diferencia entre la parte de Br y Er de 8 milímetros, en una banda sobran 4 y la contraria faltan otros 4…

En conclusión, hay que apuntar cada chapa una vez está en su sitio, marcando banda, posición, y a ser posible numerarla de acuerdo con algún dibujo en el cuaderno.

Mientras pasa todo esto,  el Levante azota el patio y un montón de planchas de aislante de célula cerrada rosa que el anterior dueño compró e instaló están haciendo mucho ruido al querer volar. El calor es importante, el termómetro del contenedor se ha parado en 40ºc, lo que puede marcar como máximo… así que en el barco, es similar, salvo en el zona que trabajamos, que al ser el pico de la proa, notas el calor como si fuera una plancha de cocina… Entonces se me ocurre usar las planchas como segundo refuerzo térmico… Y así Elena se curra los cortes para que encajen, antes de atornillar las planchas de 6 mm de plywood.

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Banda de babor, con una segunda capa de aislante. Reciclado del anterior dueño.

También rematamos las terminaciones de la zona de estiba de debajo de la cama, barnizamos y pusimos antibichos y hongos líquido en cada madera que no vaya cubierta con Polyrey. Empezamos a cuadrar el armario de estribor y las baldas de proa e hicimos una cajonera de tres cajones para la parte baja de popa de la cama. No es mucho para los días que estuvimos, pero lo importante es que se fueron cerrando cosas.

Si bien es importante terminar lo que se empieza para tener una sensación de avance, es igual de importante para avanzar de verdad y no caer en los errores que nos han llevado a perder un montón de horas intentando recordar el punto en el que estábamos cuando lo dejamos o el sitio y la colocación de cada chapa.

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Preparación de cobertura del hueco de proa, que serán dos baldas.

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vista del mamparo de proa, el de Er. ya está terminado. el de Br es el antiguo.

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mamparo de Er terminado

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Elena cuadrando la chapa superior de la estantería de proa

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Aspecto del camarote de proa, tal y como lo hemos dejado

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Siesta sobre un Europalet

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La gata del astillero…

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Zona de barnizado…